Por Miriam
Querer es poder. Y no nos referimos a la madre, sino al hospital que –aunque no sin lucha previa- hizo posible que Miriam, mamá de un bebé de 9 meses, nos pueda contar su experiencia de ingreso conjunto:
Me operaron el viernes pasado con éxito; me extirparon el tiroides y he pasado unos días ingresada en un hospital de la Seguridad Social. Me querían dar el alta a las 48h, pero por culpa de unos picos de fiebre me he pasado ingresada cinco días en total. Pedimos ingreso con lactante, que aunque les sonó raro en un principio, no dijeron que no y una enfermera se aseguró de que, efectivamente, estaba apuntado que queríamos ingresar de tal forma. Todo perfecto hasta que llegó la hora de la verdad.
La mañana del viernes me hacen el ingreso y en la habitación, mientras espero a que vengan a recogerme para bajar a quirófano, viene la cirujana a saludarme y ver cómo estoy. A continuación viene el celador y mi hija, que está en la teta apurando hasta el último segundo, se queda con su padre. Me llevan y yo ya no me entero de nada más. Mi marido se queda en la habitación y la cirujana le empieza a decir que el bebé no se puede quedar allí, y él responde que estaba apuntado ingreso con lactante y que el bebé se queda. Parece que en esos casos te ingresan en la zona de puérperas, es decir en la planta de maternidad, pero la cirujana no está de acuerdo con que a una paciente suya se la lleven a otra zona del hospital.
Cruce de palabras un tanto secas hasta que mi marido le dice que vale, le explica que su función es estar allí para procurar el bienestar de la paciente, que es su mujer y que ese bienestar pasa por que la niña esté cerca suyo (mío) en cuanto se pueda. Que a ver si se hace ella cargo de la mastitis que se me puede presentar si se queda el bebé en casa, y que yo voy a estar esperando a que pase el despertar para estar con el bebé, que se prepare si vuelvo a la habitación y me encuentro con que el bebé no está, y que me hunda emocionalmente y se me vayan las constantes vitales al carajo (como ya pasó y consta en los historiales tras la cesárea y separación del bebé, que todo volvió a su ser en cuanto nos volvieron a juntar). Le dice a la cirujana que ellos hagan lo que tengan que hacer que él hará lo propio, que se va a atención al paciente.
En el despacho de atención al paciente le preguntan si va a poner una queja. Sergio le contesta que él no sabe si va a poner una queja, que ellos decidan lo que van a hacer y que en base a esa decisión, él decidirá qué hacer. La administrativa de atención al paciente le intenta hacer ver los peligros de tener a un bebé en un hospital infestado de virus con una epidemia de gripe. Sergio le hace ver que su propio padre lleva entrando y saliendo de otro hospital desde hace tres meses por un problema pulmonar que no se sabe ni lo que tiene. Le dice que como deferencia a la otra persona que está en la habitación, que la van a trasladar de allí y… caso resuelto. ¡¡Tenemos lactante en el ingreso!! Y encima he disfrutado de una habitación sola para los tres, una maravilla…
La verdad es que han flipado con mi hija, de cómo duerme en la teta sin rechistar en toda la noche, que no ha llorado (como hacen otros niños, que se pasan llorando media noche, que tristemente debe ser lo habitual) ni ha “dado guerra” y en cambio ha hecho las delicias de todo el personal que ha pasado por alli, con sus sonrisas y sus zalamerías… Vamos, que se puede. Cuando volví a la habitación allí estaba mi bebé, la pobre, con cara de haber pasado un día de perros sin su mamá, dispuesta a succionar todo aquello que llevaba yo de carga de todo un día sin ella. La operación ha ido muy bien. A ver ahora que me tocan las visitas postoperatorias y a ver qué tal es la endocrina que me toca, que será mi “compañera” de por vida. ¡Seguimos en la teta!

Enhorabuena y me alegro mucho de que lo hayáis conseguido. Espero que te hayas recuperado satisfactoriamente de tu operación.
Me queda la duda de si el ingreso con lactante es un derecho que tenemos las madres con bebés (sobre todo pequeños, con lactancia materna exclusiva), si está recogido así en alguna ley, y de lo contrario qué sucede. Es decir, si se pueden empeñar en el hospital en que NO te admiten a tu hijo, cómo podríamos actuar en un caso así.
Muchas gracias.
Es una gran noticia y nos servirá a todas de inspiración si necesitamos (que yo espero que no, jejeje) ingresar al hospital en alguna ocasión.
Ahora, a recuperarte y a seguir disfrutando de tu bebita. Un gran abrazo.
OLE por ese padre, él si que sabe defender a su familia.
A mí me surge la misma duda que a Irene, mi hijo de casi un año sigue mamando a demanda todo el tiempo que pasa conmigo. Me da pánico que a mí me tengan que ingresar por algo y me nieguen estar con él. ¿Qué se puede hacer en ese caso? No quiero que un protocolo absurdo pueda fastidiarnos la lactancia.
Por favor si existe alguna legislación, artículo o investigación respecto a esto o algún hospital más favorable a ello que tenga algún protocolo disponible me interesaría mucho.
Estoy elaborando uno para mi hospital.
Gracias